Título: Siempre tuyo
Autor: Daniel Glattauer
Título original: Ewig Dein
Editorial: Alfaguara
Nº páginas: 277
ISBN: 9788420411064
Judith conoce accidentalmente a Hannes en el supermercado. Unos días después, él se presenta en su pequeña y exclusiva tienda de lámparas. Hannes es arquitecto, está en su mejor momento y es el yerno con el que cualquier suegra soñaría. También los amigos de Judith quedan seducidos de inmediato. Pero ¿por qué ella no es capaz de dejarse llevar y disfrutar de su nueva situación?
Cogí este libro intentando olvidarme del mal sabor de boca que me dejó Glattauer con La huella de un beso, y al mismo tiempo sabiendo que iba a ser muuuuy difícil que me volviera a enamorar como hizo en Contra el viento del norte. Acerté completamente. Siempre tuyo es mejor novela que La huella de un beso, pero Glattauer me ha vuelto a decepcionar. Y de verdad que me da mucha pena decir esto. Me da pena que el autor que consiguió que quedara encantadísima y entusiasmada con la historia de Emmi y Leo en Contra el viento del norte, me haya dejado tan fría con el resto de sus libros.
No obstante, hay que destacar que Daniel Glattauer se ha intentado desvincular por completo de la historia que le dio la fama, no ha querido encasillarse y ha creado una historia completamente diferente. No ha optado por tirar a lo fácil y crear otra historia de amor. No. Él ha escrito un thriller psicológico donde el amor es enfermizo, obsesivo y opresivo.
La frase que define perfectamente la novela es la que encontramos en la contraportada del libro: ¿Cuánto amor eres capaz de soportar? Y es que en un primer momento el protagonista del libro, Hannes, tiene todo lo que soñamos en un hombre. Es atento, cariñoso, grita a los cuatro vientos que nos ama y se preocupa porque todo sea simplemente perfecto. ¿Quién no ha soñado con un hombre así? Seguro que muchas y yo me incluyo. Pero, ¿qué pasa cuando todo se vuelve demasiado agobiante?, ¿qué ocurriría si como le pasa a nuestra protagonista, Judith, tanta perfección nos anula, no nos deja ser nosotras mismas y ese sexto sentido nos avisa que aquí hay algo que falla?
La verdad es que Siempre tuyo tiene un planteamiento interesante al principio, donde vemos la evolución de una obsesión. Desde los primeros rasgos aparentemente inocentes, hasta llegar a la constatación de que aquí hay alguien que está tremendamente enfermo. Empieza bien la novela, pero llegados a la mitad todo se atasca, se le da mucha importancia a lo que se le pasa por la cabeza a Judith, se centra en ella y el libro pierde fuerza. La historia se vuelve demasiado psicológica y rocambolesca. Dudas si él enfermo obsesivo es él o ella. No entiendo algunas actitudes de Judith, no me convence como personaje, no me la creo, por lo tanto no he congeniado con ella y si no simpatizas con la protagonista de la historia ya se sabe lo que pasa: indiferencia. Iba pasando las páginas por pasarlas, me daba un poco igual todo lo que pasara. Sin embargo, al llegar a unas 30 páginas del final volvió en mí la esperanza, esto volvía a remontar y leí con ansia hasta llegar a un final que no funciona. Me pareció precipitado y rápido, definitivamente no me convenció.
Pensando, he llegado a la conclusión de que lo que hace que unos libros de Glattauer me gusten tanto y otros tan poco es su forma de narrar. Creo que funciona mejor en los diálogos y que yo no congenio con su forma de contar las historias, pero también debo echarles la culpa a sus personajes, ya que sin contar a los grandes Emmi y Leo, no me ha vuelto a convencer ninguno.
Al contrario de lo que me pasó a mí con este libro, he leído algunas reseñas por la blogosfera bastante positivas, así que os animo a que juzguéis por vosotros mismos. Por mi parte, aunque no lo suspendo, se lleva un aprobado justillo y una gran pena por lo que pudo ser y no fue. En fin, siempre me quedará el buen recuerdo de Contra el viento del norte y Cada siete olas.
Al contrario de lo que me pasó a mí con este libro, he leído algunas reseñas por la blogosfera bastante positivas, así que os animo a que juzguéis por vosotros mismos. Por mi parte, aunque no lo suspendo, se lleva un aprobado justillo y una gran pena por lo que pudo ser y no fue. En fin, siempre me quedará el buen recuerdo de Contra el viento del norte y Cada siete olas.












