Una habitación propia no es una novela. Es un ensayo. En 1928 a Virginia Woolf le propusieron dar unas charlas sobre la mujer y la novela. Hace solo nueve años que la mujer podía votar en Inglaterra. Todavía era una época muy complicada. Virginia Woolf lejos de habar solo de literatura, analiza la situación social de la mujer y anima a las de su época a depender de sí mismas y a escribir.
Lejos de lo que pueda parecer, este pequeño librito no ha perdido ni un ápice de modernidad. Sí, afortunadamente, la situación de la mujer ha cambiado a la que tenía en los años veinte, pero Virigina Woolf habla de varias cosas que se podrían ver perfectamente reflejadas en pleno siglo XXI. Nada queda anticuado en este ensayo.
Cuando terminé de leer Una habitación propia me pregunté porque nadie me había obligado a leer este libro. Es decir, ¿por qué no es una lectura obligatoria en el colegio? ¿Por qué no hay gente a las puertas del instituto repartiendo este ensayo tanto a chicos como a chicas? Me hubiese gustado que alguien me hubiese puesto este libro delante y me hubiese dicho: léelo, es necesario. Pero a falta de ese alguien, surgió el reto de Escritoras únicas. De esa lista donde nos daban a escoger distintas autoras, elegí a Virginia Woolf y me propuse leer el único libro que tenía de ella por casa. Así llegué a Una habitación propia.
Yo solo os diría que lo leáis, seáis hombres, mujeres, niños, ancianos, extraterrestres, dinosaurios... Leedlo. Si tenéis interés por la literatura, si os preguntáis porque no hubo una mujer del talento de Shakespeare en su época, si queréis saber lo que necesita toda mujer para escribir, leedlo.
Y ahora paro ya de escribir y dejo que sea la propia Virginia la que hable:
- Las obras maestras no son realizaciones individuales y solitarias; son el resultado de muchos años de pensamiento común, de modo que a través de la voz individual habla la experiencia de la masa.
- Mientras leemos, ponemos cada frase, cada escena bajo la luz. (...) Cuando lo exponemos al fuego y lo vemos cobrar vida, exclamamos extasiados: <<¡Pero si esto es lo que siempre he sentido, y sabido, y deseado!>> Y uno rebosa excitación y cerrando el libro con una especie de reverencia como si fuera algo muy precioso, un refugio al que podrá recurrir mientras viva, vuelve a ponerlo en el estante.
- Los libros se siguen los unos a los otros, pese a nuestra costumbre de juzgarlos separadamente.
- Los grandes poetas no mueren; son presencias continuas; sólo necesitan la oportunidad de andar entre nosotros hechos carne.
- Para ambos sexos la vida es ardua, difícil, una lucha perpetua. Requiere un coraje y una fuerza de gigante. Más que nada, viviendo como vivimos de la ilusión, quizá lo más importante para nosotros sea la confianza en nosotros mismos. Sin esa confianza somos como bebés en la cuna.
- Es funesto ser un hombre o una mujer a secas; uno debe ser <<mujer con algo de hombre>> u <<hombre con algo de mujer>>.
- Es mucho más importante ser uno mismo que cualquier otra cosa. No soñéis con influenciar a otra gente. Pensad en las cosas en sí.
- Cierra con llave tus bibliotecas, si quieres, pero no hay barrera, cerradura, ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente.









