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viernes, 19 de diciembre de 2014

Mini-reseñas: Grandes, Quick y Läckberg

No sé como, pero se me han acumulado demasiadas reseñas pendientes y libros de los que quiero hablaros aunque sea forma resumida. Así que para aligerar la lista, aquí van tres mini-reseñas:

El lector de Julio Verne - Almudena Grandes

La serie Episodios de una Guerra Interminable tuvo un buen comienzo con Inés y la alegría, aunque hubo algunas cosillas en su parte final que no me convencieron del todo. Por eso estaba casi segura de que El lector de Julio Verne me iba a gustar más, como así ha sido al final.
Nino es un niño de diez años en una época en la que no es fácil serlo. No comprende del todo lo que está pasando a su alrededor. No entiende porque alguna gente de su pueblo susurra y echa malas miradas cuando su familia y él caminan por el pueblo. Y tampoco sabe porque los hombres que viven en el monte son un quebradero de cabeza tan grande para la Guardia Civil. Sin embargo, todo cambia para él cuando aparece un misterioso nuevo vecino al que llaman El Portugués. Enseguida se establece entre ellos dos una relación de amistad totalmente enternecedora y necesaria para ambos.
Una de las cosas que me gusta de Almudena Grandes, además de su maravillosa forma de escribir, es que no es imparcial cuando habla de la Guerra Civil Española y la Posguerra. Ella se involucra, opina y escoge un bando. Y confieso que eso me encanta. Me da rabia cuando el escritor en cuestión se queda a medio camino y anda con pies de plomo para no molestar a nadie. Almudena Grandes da su opinión le guste a quien le guste y enfade a quien enfade, y eso es algo que agradezco muchísimo.


Lo siento, Leonard Peacock - Matthew Quick

Estaba entusiasmada por volver a encontrarme con Matthew Quick. Mi primer encuentro con él fue con El lado bueno de las cosas y todavía lo recuerdo con una sonrisa en la boca. Sin embargo en nuestra segunda cita tuvimos algún bache. No es que Lo siento, Leonard Peacock sea una mala novela, pero no ha resultado ser del todo lo que esperaba. Creía que me iba a encontrar con algo que me removiera por dentro, que me dejara hecha trizas o que por lo menos consiguiera estremecerme por lo menos un poquito, pero me ha dejado igual que antes de haberlo leído. 
Para que os hagáis una idea, Leonard Peacock y Holden Caulfield de El guardián entre el centeno se llevarían genial. Los dos tienen miedo a entrar en la edad adulta, sienten un gran hastío por el mundo y desconfían de todo. Almas gemelas. Aunque Leonard está dispuesto a llevar las cosas mucho más lejos. Tiene un plan: matar a un compañero del instituto y suicidarse después. Lo tiene todo planeado, tiene la pistola y los cuatro regalos de despedida que les piensa dar a las únicas cuatro personas que le importan, y después... adiós mundo. 
Sinceramente, me ha sido muy difícil entender a Leonard al principio del libro. Sabemos que le pasó algo, algo que le hizo convertirse en el adolescente que es ahora, pero él no suelta prenda, y no lo hará hasta casi el final. Tenía a un adolescente cabreado y deprimido y no lograba conectar con él.
De todas formas, aunque mi segundo libro de Matthew Quick no ha sido de diez, todavía tengo esperanzas de que con el tercero saque más nota.


Los vigilantes del faro - Camilla Läckberg

Le tengo cierto aprecio a esta saga. Después de haber leído tantos libros de ella (¡¡siete!!) una se pone sentimental y adquiere cierto sentido del deber. Es como que tienes que seguir leyéndolos aunque la historia haya ya perdido mucho brillo, porque si has leído tantas novelas de la saga, no te puedes rendir ahora, no, tienes que seguir porque tienes la vana esperanza de que a lo mejor en el siguiente se recupera el ritmo perdido. Y así acabas, leyendo la siguiente parte cuando sabes que ya hace tiempo que deberías haberle dicho adiós a la serie. ¿Os ha pasado alguna vez? ¿Soy yo la única loca en la sala?.
Después del impactante final de La sombra de la sirena, tenía puestas mis esperanzas en que Los vigilantes del faro me sorprendiera, pero ni por esas. Entre tramas que son puro relleno, una especie de rollo paranormal que no cuadra nada con el tono realista de los otros libros y dramas que solo le pasan a una persona (Läckberg debería hacerse mirar el odio que le tiene a este personaje), Los vigilantes del faro ha resultado ser un libro más del montón. Es medianamente entretenido cuando lo estás leyendo, pero ya no me vale con eso y con todas las lecturas que tengo pendientes y que me apetecen mucho más, creo que es mejor que por ahora le diga adiós a Fjällbacka.

lunes, 20 de mayo de 2013

El lado bueno de las cosas - Matthew Quick



Título: El lado bueno de las cosas. (Publicado anteriormente con el título de Un final feliz)
Autor: Matthew Quick
Título original: The Silver Linings Playbook
Traductora: Carla Crespo Usó
Editorial: Debolsillo
Nº de páginas: 275
ISBN: 9788490323656




Os presentamos a Pat Peoples, sufre de amnesia y ha desarrollado una teoría muy peculiar según la cual su vida es una película producida por Dios. Y la misión que le ha dado Dios es ponerse en forma y convertirse en un buen tipo para recuperar a su ex esposa. Bueno, Pat es un poco disfuncional y, por esta razón, ha pasado algunos años en un centro de salud mental.
Ahora ha regresado al hogar familiar y allí, con la ayuda de su madre (una sufrida mujer que acaba por declararse en huelga de cocina y limpieza), su padre (un hombre gruñón que no tiene otra manera de relacionarse con su hijo que viendo deportes por la tele) y su hermano (un calculador nuevo rico que termina por mostrar su lado sensible), emprende su particular plan de rehabilitación y reconquista.
Pero los caminos del señor son inescrutables, y el final feliz de Pat Peoples está muy lejos de ser como él había imaginado.


Llegué a este libro gracias a la película. Hasta el momento en el que se estrenó su adaptación cinematográfica no tenía ni idea de que este libro existía. Ha sido una de las películas del año y tenía muchísimas ganas de verla, así que un día antes de que la quitaran de la cartelera fui al cine a verla. Me gustó, aunque su segunda mitad me pareció un poco típica. Entonces recordé la reseña que le hizo Tizire a esta novela advirtiendo que el libro era muy diferente y que era mejor. Me quedé con la mosca detrás de la oreja y al día siguiente estaba en la librería para comprobar esto por mí misma. Ya cuando iba por mitad de la novela me di cuenta de que lo que comentaba Tizire en su reseña era totalmente cierto. No me voy a poner a comparar película y libro, pero tengo que decir que la primera tiende hacia lo que le gusta a Hollywood: el romance. Mientras que el segundo está más centrado en definir todos los pensamientos y acciones de un personaje tan especial como es Pat.

Pat acaba de salir de un centro psiquiátrico y todos sus esfuerzos van a ir dirigidos a recuperar a su mujer. Ha olvidado los últimos cuatro años de su vida, no recuerda porque su mujer se separó de él, pero está totalmente convencido de que si se pone en forma, si lee todos los libros que su esposa enseña en sus clases de literatura y si logra controlar sus cambios de ánimos,  ella volverá. Para él cualquier otra opción es imposible, porque piensa que si verdaderamente te esfuerzas en conseguir algo, tendrás tu final feliz. Los finales tristes para él no existen y ni siquiera quiere pensar en ello.

Pat es a veces como un niño. Depende de su (santa) madre para todo y esa visión tan optimista e ingenua que tiene de la vida da mucha ternura. Es un personaje que no está bien. Ha sufrido y ahora intenta recomponer los pedazos de su vida, pero hacer esto no resulta fácil, a pesar de que tiene gente a su alrededor que lo quieren y le intentan ayudar para hacer que vuelva a la normalidad lo antes posible. Entre ellos además de su madre que lo quiere incondicionalmente, también encontramos a su psiquiatra, su hermano, su amigo de la infancia y su padre. Éste último es todo un caso, la verdad es que a veces dudaba de quien estaba peor si él o Pat. Su forma de comunicarse es a través del fútbol americano, es un hincha entusiasta de los Eagles, y su humor depende de si ellos ganan o pierden. Si ganan estará toda la semana de un humor estupendo y hará esfuerzos por comunicarse con Pat. Si pierden hará voto de silencio y se comportará como un neandertal. Es todo un caso.

Fuera del círculo de su familia, Pat conocerá a Tiffany, la única persona con la que se siente totalmente cómodo. Porque ella sabe muy bien lo que son las terapias, las visitas al psiquiatra, la medicación diaria y que la gente te juzgue por todo eso.  Tiffany y Pat tienen una relación muy especial, apenas hablan cuando están juntos, pero en cierta manera se consuelan mutuamente.

El lado bueno de las cosas es un libro muy agridulce. Algunos de los pensamientos de Pat hacen gracia, porque a pesar de su situación trasmite muchísima dulzura. Y sí, puede que Pat tenga problemas con su comportamiento, pero es un buen tipo y quieres que sea feliz. Pero por otra parte da mucha pena ver cómo está tan ciego, quiere anclarse tanto en el pasado y no avanzar que acaba haciendo daño a la gente de su alrededor.

Todos los personajes de este libro están tan bien descritos con sus defectos y virtudes que se hacen reales. Al que mejor conocemos es a Pat porque él mismo nos cuenta la historia, pero los demás son totalmente necesarios en la historia y quedan perfectamente definidos.

Otro elemento de la historia que tiene mucha importancia es el fútbol americano. Como ya he dicho, el padre de Pat es un hincha de este deporte y tiene mucha importancia en su vida. Se habla bastante de él a lo largo de la novela, ya que Pat va a los partidos y nos habla de jugadores, resultados y campeonatos. Yo no entiendo nada de este deporte, pero no me ha importado que se hable tanto de él. El fútbol es necesario en la historia porque es importante en la vida de Pat y veo normal que él nos cuente lo que ha ocurrido en los partidos.

Pero Pat no solo nos va a hablar de fútbol. Como intenta reconquistar a su mujer leyendo todos los libros que ella da en sus clases de literatura, también los libros van a ser importantes en la vida de Pat. Así que nos va a hablar sobre si cierta novela no le ha gustado y todo lo que piensa de ella. AVISO. Va ha haber muchos spoilers de ciertos clásicos como: El guardián entre el centeno, El gran Gatsby, Adiós a las armas, Las aventuras de Huckleberry Finn, La letra escarlata y La campana de cristal. Y cuando hablo de spoilers, quiero decir destripamiento absoluto con final incluido, así que quedáis avisados. Odio que hagan estas cosas, pero en esta ocasión los libros que me interesaban ya los he leído y de los otros o ya sabía su final o desconocía un poco de que iban.

Como podéis ver El lado bueno de las cosas, no tiene una trama vertiginosa, ni es un libro que cuando leas no lo puedes soltar, pero es especial. Y es especial porque ver a personajes que intentan levantarse después de caer mil veces y superar sus cientos de problemas hace que conectes con ellos. Y porque no necesita nada más que los pensamientos de Pat y su día a día para que el libro se vuelva muy ameno y se lea muy bien. 

El lado bueno de las cosas ha sido toda una sorpresa, porque la verdad es que después de haber visto a la película, no pensé que me fuera a gustar como lo hizo. Pero mientras lo he leído he dejado la película totalmente al margen, porque son diferentes y se puede disfrutar el libro tanto si se ha visto su adaptación como si no. Por eso os animo a leerlo si sentís curiosidad. Puede que no tenga la trama del año, pero a mí sin duda me ha llegado.

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