Ya avisé cuando hice la mini-reseña del relato de La leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving, que estaba preparando una entrada para comparar el libro y la película. Tardo en llegar, pero aquí esta.
¿De qué va la película? Ichabod Crane es un policía de finales del siglo XVIII con unos métodos de investigación demasiado modernos para su época. Sus superiores, para quitárselo de encima, le encomiendan la misión de resolver los asesinatos del pueblo de Sleepy Hollow que según cuentan sus gentes son cometidos por un jinete sin cabeza.
Diferencias libro-película. El relato de Irving es una historia tan cortita que no daba para una película de dos horas, así que mi adorado y querido Tim Burton lo exprimió al máximo en su adaptación, le dio su sello distintivo y creó una trama con muchísimos más enigmas que los que tiene el libro.
Hay muchísimas diferencias entre novela y película. El libro es simplemente, una escena de la película (no voy a decir cual para no chafaros la historia a los que os queráis leer el libro), por lo tanto toda la trama conspirativa que hay en la adaptación cinematográfica y la investigación de los asesinatos, son producto de la mente del guionista.
El primer cambio que me sorprendió al leer la novela es la presentación del personaje de Ichabod Crane y es que no podría ser más diferente al de la película. Para empezar, en el relato de Irving, Ichabod no es policía, sino maestro de Sleepy Hollow. Su descripción física no coincide para nada con la de Johnny Depp. Nos lo describen como alguien feo, con una nariz incipiente y con aspecto de grulla, y es que en inglés el apellido Crane, significa, precisamente, grulla. El pasado del personaje que se cuenta en la película, con una madre bruja, también es totalmente inventado. No hay nada de magia, ni brujas en el libro, por lo que el personaje de Katrina, interpretado en la película por Christina Ricci, es bastante diferente al de la novela. Nos la presentan como una muchacha coqueta y superficial y no como la chica dulce y practicante de magia blanca que nos da la adaptación cinematográfica.
Me quedo con… la película. Creo que Tim Burton consiguió sacarle todo el jugo que le falta al relato de Irving. No puedo evitar por esta vez, quedarme con la adaptación cinematográfica y es que tiene esa ambientación tan genial que me fascina y que es el sello Burton.
Los personajes de la película son tan encantadores que es otro punto a favor de la adaptación. Soy totalmente fan de Ichabod con sus artilugios extraños y su, en ocasiones, cobardía que hacía que se me escapara de vez en cuando alguna sonrisa.
Puede que no este siendo objetiva porque es una de mis películas favoritas de Tim Burton, pero por tener una trama mucho más sustanciosa que la del relato, esta vez elijo la adaptación para la gran pantalla. Aunque como siempre, si tenéis curiosidad os animo a que leáis el relato de Irving.
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