Título: Coraline
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Salamandra
Nº páginas: 155
ISBN: 9788498382372
Voy cortar un poco la sinopsis que viene en el libro, porque a mí juicio destripa casi toda la trama.
Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante.
Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca.

Describir a los personajes va a ser muy sencillo porque son muy poquitos y el protagonismo es de Coraline. Es una niña que nos va a caer bien fácilmente. Se acaba de mudar a su nueva casa, sus padres están muy ocupados trabajando y no le hacen ni caso, no juegan con ella, no le compran la ropa que le gusta y le preparan unas comidas muy raras que apenas prueba. Un día, aburrida, se dedica a jugar a los exploradores y descubre una puerta tapiada que resulta ser una entrada hacia otro mundo. Allí se encuentra con otros padres muy similares a los suyos, pero con la diferencia de que tienen botones en lugar de ojos.
Suena inquietante, ¿verdad? Y lo es, creedme. Gaiman crea un mundo tenebroso y oscuro que te crea cierta aprensión, pero que no llega a dar miedo (o por lo menos a mí no y estáis leyendo a la señorita-veo-una-película de terror-y-no-apago-la-luz-de-mi-cuarto-en-un-mes).
En ese otro mundo, Coraline tendrá que ser fuerte y valiente si quiere salir de la pesadilla en la que se encuentra y tendrá ayuda, no estará totalmente sola. Contará con el apoyo de un gato con el que puede hablar en ese extraño mundo. Las conversaciones entre los dos me han parecido lo mejor del libro. El gato, que no tiene nombre, porque según él no lo necesita, es orgulloso e independiente, pero ayudará a Coraline cuando la vea en apuros.
La historia es entretenida, además el libro es muy corto, por lo que se lee en nada y seguro que a los niños les encantará (por decir una edad yo creo que a partir de los diez años lo pueden leer sin problemas a que tengan pesadillas por la noche), pero en mi caso aunque no es que no me haya gustado, tampoco me ha entusiasmado y me ha dejado indiferente. Puede que haber visto la película antes de leer la novela haya sido un error, ya que sabía todas las cosas que iban a pasar por lo que no ha habido sorpresas.
No va a ser mi Gaiman favorito, pero si lo que queréis es pasar un rato entretenido esta novela cumple y si estáis buscando un libro que regalar a un niño, éste es el ideal. Les entretendrá, lo pasarán genial y aprenderán una moraleja al final.
Para terminar os dejo con el tráiler de la película. No me digáis que no es genial…