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lunes, 9 de marzo de 2015

Lolita - Vladimir Nabokov


No me siento capacitada para hablar de Lolita. Para nada. Han pasado meses desde que lo leí y todavía siento que soy incapaz. Así que esto más que una reseña, son ideas que se me pasaron por la mente cuando leía esta historia (sin spoilers, no temáis). Son mis propias impresiones sobre la novela, por lo que son completamente subjetivas. A lo mejor vosotros tenéis otras totalmente distintas, pero eso es lo bueno de Lolita, es un libro que se puede prestar a debatir sin descanso.

Si os soy sincera, esta obra de Nabokov pasó muchísimo tiempo sin leer en mi estantería. Me daba muchísimo reparo el tema del que trataba. Leer sobre un hombre de cuarenta años obsesionado con una niña de doce no es plato de buen gusto. Sin embargo, algo tenía que tener para conseguir la fama que tiene. Nabokov escribió sobre la pederastia en pleno 1955, y para más inri, no dando una visión muy buena de los Estados Unidos de la época, y aun así consiguió que su historia se convirtiera en un clásico.

Pues bien, una vez leído, puedo decir que para mí Lolita es una obra de arte. La forma de escribir de Nabokov es de una belleza extraordinaria y al mismo tiempo de una completa elegancia para el tema que trata. Iba leyéndolo poco a poco, paladeando cada palabra y recreándome en la forma en la que su autor me contaba la historia de Humbert Humbert y Dolores Haze. Resulta fascinante ver como la trama está pensada hasta el más mínimo detalle. A lo largo de la novela nos dan pequeñas pistas del final que tendrán los protagonistas, de tal forma que al terminar la última página, tienes que volver al principio, quedando todo perfectamente cerrado.

Pero ahora vayamos a la historia en sí. Antes de ir más allá quiero que quede claro que en la vida real un personaje como el protagonista de esta novela sería totalmente condenable sin ninguna excusa. Sería absurdo pensar otra cosa. Ahora bien, el Humbert de ficción, el Humbert de Nabokov me produce sentimientos encontrados. Al principio, me daba mucho asco, su forma de hablar de las niñas, de las nínfulas como él las llama, su obsesión por ellas y como incluso justificaba sus acciones, me repelía totalmente. Cuando fui avanzando más en la historia, el enfermo chiflado de Humbert y sus ideas descabelladas me producían hasta gracia. En la parte final, me sorprendí llegando a sentir pena por él. Muchos podrán decir que la historia de Humbert y Lolita no es una historia de amor, pero yo no estoy tan de acuerdo. Para mí empieza siendo una obsesión enfermiza y acaba siendo un amor no correspondido. Un amor  dañino y muy mal enfocado, pero amor al fin y al cabo. En una de las críticas que aparecen en la contraportada de la edición de Anagrama, Lionel Trilling escribe: "Ningún amante ha pensado en su amada con tanta ternura, ninguna mujer ha sido tan embelesamente evocada, con tanta gracia y delicadeza, como Lolita". No puedo estás más de acuerdo con él.

Los personajes que pueblan esta historia no son agradables ni son un desecho de virtudes, pero son inmensamente interesantes y complejos. Humbert despierta muchísimos sentimientos a lo largo de la novela y eso lo convierte en un protagonista magnífico. Algunas veces nuestros personajes favoritos son aquellos que más se distancian de nosotros, aquellos que nos son más ajenos. De vez en cuando, en vez de admirar al héroe, te interesa más la psicología del villano y eso es, más o menos, lo que pasa con Humbert.

He hablado del antihéroe, pero ¿y Lolita? Puede que la novela lleve su nombre, pero para mí ella es el personaje que menos llegamos a conocer a lo largo de la historia. Me explico. Nabokov nos da solo la versión de Humbert, todo lo vemos a través de los ojos de él, y en determinados momentos del libro, Lolita dice algo que no coincide con lo que Humbert nos había contado. Algunos hechos que él nos dice que fueron de una manera más o menos consentida, ella afirma que no lo fueron tanto. Tal vez, si leyéramos su versión, los hechos serían totalmente diferentes. A lo largo de la novela Lolita aparece como una niña tonta, una mujer fatal y una víctima. No la conocemos realmente porque ni el propio Humbert lo hace. En un momento dado, él nos dice: "Había en ella un jardín y un crepúsculo y el portal de un palacio: regiones vagarosas y adorables, completamente prohibidas para mí, ajenas a mis sucios andrajos y a mis miserables convulsiones". Humbert está tan obcecado en ver saciados sus deseos y al mismo tiempo tan avergonzado de lo que hace, que no puede llegar a conocer a Lolita como realmente es, por lo tanto el lector tampoco.

En general, leer este libro ha sido toda una experiencia. Me pasaría horas hablando de él y no me cansaría. Sufrí una especie de obsesión cuando lo leí, volví locos a los que me rodeaban, vi las dos adaptaciones cinematográficas (me quedo con la de Kubrick, como podéis ver) y me venía su historia una y otra vez a la mente, pero es que si Lolita te consigue atrapar, ya es muy difícil que te suelte.

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