Y sin más allá vamos:
Para mí que un libro este ilustrado por Benjamin Lacombe es sinónimo de calidad y éste no se queda atrás. Tal vez aquí, sus ilustraciones no sean tan espectaculares como en Blancanieves o Genealogía de un bruja, pero es que la historia no da para más. Lacombe se centra en dibujar a la niña protagonista y lo hace francamente bien, como podéis ver. Sus dibujos son tremendamente bonitos, un regalo para la vista y consigue transmitir ese tono de tristeza que está presente en todo el libro.
Respecto a la historia en sí, tengo poco que decir. Si os empezara a contar de que va, os chafaría el libro. Así que no voy a decir nada, sólo os diré que no os dejéis engañar por las ilustraciones, ya que no es una historia de fantasía, es por desgracia real. Y ahora sí que no digo nada más.
Yo os recomendaría de verdad este libro, es sencillo, bonito, y está bien de precio. Es una pequeña joya.