Título: Cuando se vacían las playas
Autor: Eduardo Iglesias
Editorial: Hermida Editores
Nº páginas: 120
ISBN: 9788494015908
Año 2036. Una ciudad amurallada, un estado policial, y J. Solo, un detective con una misión: encontrar a la desaparecida Lara Márquez. Estos son los elementos con los que comienza una novela apasionante que se desarrolla en una atmósfera “ballardiana” donde la literatura prácticamente ha desaparecido y el ser humano es un mero espectador de su suerte. Con la natural brillantez de su prosa directa, sobria y nunca exenta de poesía, el autor deconstruye el tópico del detective americano dejándolo al desnudo. Eduardo Iglesias nos sumerge en un viaje de liberación y revuelta, una historia perturbadora y excitante en la que el amor y la lucha por la intensidad se abren paso entre la oscuridad de la manipulación y el poder.
Esta reseña forma parte de la lectura conjunta que organizó Deigar en su blog. Unos días antes de que terminara el plazo para apuntarse, me llegó un email de la editorial ofreciéndome la novela. El argumento me llamaba la atención y siempre me gusta participar en lecturas conjuntas que llenan la blogosfera de opiniones haciendo que tengamos mucho más clara la opinión sobre un determinado libro.
Va a ser difícil reseñar Cuando se vacían las playas porque todavía no tengo muy clara mi opinión de esta novela. Lo que sí sé es que el libro me sorprendió porque me encontré con algo que no esperaba. Creía que iba a ser una novela negra con tintes futurísticos, pero lo primero escasea. De novela de misterio tiene poca cosa por no decir nada, ya que el paradero de Lara Márquez no es ningún interrogante en la historia.
El libro se va a centrar en la psicología de los personajes, sobre todo de nuestro detective: J. Solo. Es un hombre al que no le gusta su trabajo, no está satisfecho con la sociedad en la que vive y se siente solo y diferente. La vida en la Ciudad Amurallada obedece a unos estrictos horarios, nadie puede salir de ella más días de los estipulados, sin embargo Lara Márquez lo hace y aparentemente desaparece. J. Solo va a hacer el encargado de hacerla volver a la Ciudad Amurallada.
Cuando se vacían las playas me ha recordado en ciertos puntos a 1984, aunque sin la sensación de opresión y miedo que me entraba cada vez que leía la novela de George Orwell, pero sí que siguen ciertas similitudes, desde mi punto de vista. Las dos tienen personajes que están en contra del régimen en el que viven, están desencantados con sus vidas hasta que encuentran una razón para rebelarse. Sin embargo, creo que la parte de ciencia ficción de Cuando se vacían las playas no está todo lo bien llevada que debería, no sólo no explica cómo ha llegado el mundo a esa situación, sino que me parece que la Ciudad Amurallada y sus normas no están suficientemente desarrolladas. El autor prefiere detenerse en lo que siente y piensa J. Solo y esto lo hace bien, ya que consigue que congeniemos con el protagonista y lo lleguemos a conocer. Sin embargo, me he quedado con muchas preguntas sin resolver respecto a otros personajes, por ejemplo: el dueño del bar al que va J. Solo me dejaba con dudas cada vez que hablaba (aunque también puede ser que estuviera un poco espesa y no cogiera sus expresiones).
He tenido mis altibajos con esta novela y es que había partes que me entusiasmaban y quería seguir leyendo, pero otras veces mi atención decaía un poco. Aunque también tengo que decir que la novela no se me ha hecho nada pesada en ningún momento y que en general la he leído con agrado. Puede que al ser tan corta (71 páginas en mi lector), haya hecho que algunas ideas no se hayan explotado lo suficiente.
La recomendaría, pero teniendo muy claro lo que te vas a encontrar: nada de novela negra y mucho desarrollo psicológico del papel del detective en una sociedad futurista. Si eso te atrae: ¡adelante!
Participantes de la lectura conjunta (Iré actualizando a medida que se vayan publicando las reseñas)
- Montse
- LAKY
- Isi
- Blair
- Pakiko
- Sassy
- Deigar
Gracias a Hermida Editores por facilitarme el ejemplar