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lunes, 2 de diciembre de 2013

Un beso en París - Stephanie Perkins



Título: Un beso en París
Autora: Stephanie Perkins
Título original: Anna and the French Kiss
Traductora: Mar Mañes Bordes
Editorial: Plataforma Neo
Nº de páginas: 437
ISBN: 9788415577539




La torre Eiffel, Amélie y un montón de reyes que se llaman Luis. Esto es todo lo que Anna conoce de Francia. Por eso, cuando sus padres le anuncian que pasará un año en un internado de París, la idea no acaba de convencerla.
Pero, en la Ciudad del Amor, conoce al chico ideal: Étienne St. Clair. Es listo, encantador y muy guapo. El único problema es que también tiene novia. ¿Conseguirá Anna el ansiado beso de su príncipe azul?


En su momento este libro estaba presente por la blogosfera día sí y día también. Yo cuando hay una moda de este tipo siempre me espero un poco a que el furor se vaya difuminando. Tenía mis prejuicios con esta novela, pensaba que iba a ser demasiado empalagosa. Tenía la idea de que iba a vomitar arcoíris y algodones de azúcar, pero no ha sido el caso. Un beso en París es una historia muy bonita, simple, pero efectiva.

Todo empieza cuando a Anna la envían todo un año a Francia en su último curso de instituto. Aunque creo que todo ser viviente adoraría pasar un año en París (yo la primera) ella no está nada contenta. Para empezar, va a dejar en Atlanta a su mejor amiga y a un futuro posible novio por el que lleva sintiendo algo desde hace meses. Además le aterra estar en un país extranjero ella sola y sin saber hablar ni una pizca de francés. Sin embargo, la suerte le sonríe y el primer día de instituto ya conoce a los que serán sus amigos durante todo el curso y entre ellos, por supuesto, está Étienne St. Clair. Etienne es perfecto. Es el chico del que todas nos enamoraríamos a los diecisiete años y a los veinte y a los treinta y a los... Es guapo, según Anna es muuuuy guapo, inteligente, gracioso y todos los buenos adjetivos que podáis pensar, pero (siempre tiene que haber un pero) tiene novia. 

La relación que se establece entre Anna y Étienne es muy bonita, te hace soltar suspiros continuamente a cada página, pero sin llegar a empalagar. Al principio hay atracción, pero ella intenta evitar pensar en Étienne como en algo más y ante todo son amigos. La amistad entre los dos se desarrolla de una forma muy natural, se hacen reír, se apoyan y siempre están ahí el uno para el otro. No obstante en esa relación de "amigos" también hay miradas furtivas y roces que aparecen "sin querer" (esa pierna en el cine...) y que parecen indicar que los dos quieren algo más. Es un quiero y no puedo continuo que te hace sentir miles de mariposas en el estómago.

Parece una historia muy simple y lo es no vamos a engañarnos, pero el libro no aburre, ni cansa, ni tampoco necesita nada más. La novela funciona porque su protagonista es realista, porque la relación no es forzada y porque tiene un magnífico escenario detrás como es París.

¡Oh París! Según tengo entendido Stephanie Perkins escribió esta historia sin haber visitado nunca Francia. Para describirla usó libros de consulta y películas. Yo no puedo decir si lo hizo bien o mal porque desgraciadamente no he visitado París, pero sí que me ha hecho sentir como si estuviera allí. El río Sena, Notre Dame, la torre Eiffel, el Panthéon, el cementerio del Père-Lachaise... os aseguro que los veía perfectamente. Tal vez es porque soy una obsesa de la ciudad del amor y he visto miles de fotos, pero no me ha costado nada visitarla con Anna y eso me ha encantado.

A pesar de que me ha gustado mucho Un beso en París hay dos cosillas que no me han terminado de convencer. La primera es la relación que Anna tiene con su padre. Según leí en una entrevista a Stephanie Perkins el padre de Anna está basado en Nicholas Sparks. Y digo basado por decir algo, porque no hace falta pensar mucho para ver claramente que es el famoso autor al que se refiere la autora continuamente. Se nota que la escritora siente un odio obsesivo hacia Sparks y oye, yo no tengo nada en contra, si no le gustan sus libros pues muy bien, cada uno con lo suyo. Pero no solo lo ataca en su faceta profesional, sino en su aspecto físico y en su forma de ser. Y a mí esto me sigue pareciendo bien, ni conozco a Sparks, ni sé cómo es y si según Stephanie Perkins el hombre es un arrogante que solo le preocupa el dinero pues genial, ella sabrá. Lo que me molesta es que Anna aprovecha cada segundo para criticar muy duramente a su padre y no entiendo el odio tan grande que puede tener una hija hacia un padre que no le ha hecho nada grave, bueno sí, llevarla a París. ¡Que crimen! Me ha dado la sensación de que no es Anna la que hablaba, sino Stephanie Perkins que no puede dejar su odio de lado, o por lo menos buscarle un motivo lógico para que la protagonista sienta tal aversión por su padre.

La segunda cosa que no me ha convencido es que si en tres cuartas partes de la historia la relación entre Anna y a Étienne se desarrolla de una manera natural y coherente, hacia el final cuando ya está todo más que claro, empiezan a aparecer cosas de películas americanas de adolescentes con peleas y confusiones un poco bobas que a mi juicio no hacían falta. No obstante, las últimas 10 páginas son un lanza-suspiros continuo y me dejaron con una sonrisa de tonta feliz que no tiene precio. 

Un beso en París es un libro que se lee solo. La autora escribe de una manera sencilla y fresca muy acorde con la historia que cuenta. Además tiene una protagonista como es Anna que es bastante creíble para la edad que tiene. Sin embargo Étienne me ha costado algo más creérmelo. Para empezar, no he podido evitar pensar durante todo el libro que dónde se escondían este tipo de chicos cuando yo tenía diecisiete años porque ni con alguien remotamente parecido di. Es demasiado perfecto, tan ingenioso e inteligente en sus comentarios y encima tan guapo y sin creérselo ni por un momento. Me parece un poco irreal, pero supongo que ahí está la gracia. Si el protagonista hubiese sido nuestro vecino del quinto, el libro hubiese perdido algo de su encanto. Así que aceptamos pulpo por animal de compañía.

He disfrutado muchísimo de Un beso en París y he tenido una sonrisa en la cara durante todo el tiempo que me duró su lectura. Después de libros un poco más duros, me hacía falta una historia así, sin pretensiones, pero tierna y muy bonita. Dentro de lo que he leído de juvenil actual me parece una novela a tener en cuenta, tiene un je ne sais quoi que la hace destacar.


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